viernes, 23 de octubre de 2009

algunas lecciones sobre actuaciones (martin nos lo cuenta)


En primer lugar, me gustaría señalar que no me siento nadie cualificado para dar lecciones sobre actuación. De hecho se trata de una materia en la que aún estoy dando mis primeros pasos. Sobra decir que soy plenamente consciente de que hay muchos actores que saben tanto como yo y mucho más. Sin embargo, y a pesar de mi corta experiencia, tanto vital como profesional, me gustaría compartir con ustedes ciertas lecciones que he comprendido acerca de este oficio. Considero que todos aquellos que practicamos esta profesión formamos parte de una gran comunidad. Una comunidad en la que hay gente que comparte sus experiencias, entre otras cosas. Lo que sé a día de hoy es, en gran parte, resultado de lo que otros compañeros han compartido conmigo. A si que si me lo permiten me gustaría advertirles, sobre todo aquellos que como yo están empezando, de ciertas tendencias erráticas que pueden ralentizar su periodo de formación.


Es posible que a la hora de construir su personaje hayan elegido un planteamiento basado en cómo les gustaría que les viesen y no en lo que es necesario para que la historia resulte eficaz. Este es un error de mentalidad del que me costó mucho tiempo desprenderme. Hasta después de llevar tres años en la escuela de interpretación a la que acudía y pese a la insistencia de mi profesor no conseguí procesar la necesidad de abordar un personaje siendo fiel a su cometido dentro del mensaje global de la obra. En esa época me enloquecía el cine de gangsters de los años treinta y cuarenta. Estaba realmente obsesionado con James Cagney, Edward G. Robinson y Humphrey Bogart. Tal era mi fascinación que de una forma casi inconsciente procuraba acercar mis interpretaciones a la imagen que proyectaban estos actores en sus películas. Esto impedía que mi proceso de aprendizaje siguiese una evolución a la velocidad deseada.

Nunca utilice a un personaje para intentar ser en el escenario lo que le gustaría ser en la vida, a no ser que esto coincida exactamente con el rol que le corresponda desempeñar dentro del espíritu de la obra. Si lo hace, como era mi caso, estará poniéndose obstáculos y barreras a si mismo. Lo único que conseguirá será caer en la repetición, una y otra vez, de la misma fórmula que acabará siendo aburrida hasta para uno mismo. Ya hay suficientes factores en este oficio que contribuyen al encasillamiento como para que propiciemos ese efecto negativo.

Otra advertencia: Hay actores que confunden la naturalidad con la realidad. Ser natural no consiste en comportarte como si estuvieses en el salón de tu casa. Ciertos actores esforzándose por ser naturales, se hurgan en la nariz, se rascan el trasero y consumen grandes cantidades de energía en tener cuidado de no consumir grandes cantidades de energía. Quizás este tipo de cosas sean el mayor malentendido nacido del planteamiento propuesto por Stanislavsky, o el Método. Procure no ensuciar el texto con excesivas acciones innecesarias.

A menudo la gente ajena a este mundo me pregunta por qué muchos actores decimos que es más difícil trabajar en el teatro que en la pantalla. Mi teoría es la siguiente: En pantalla sólo estás obligado a mentir con aquella parte de tu cuerpo que aparece dentro de cuadro. Hay gente que puede parecer convincente mintiendo con su voz y su cara. El resultado es que la actuación puede parecer excelente de cuello para arriba, pero el resto del cuerpo revela que, en el mal sentido de la palabra, está actuando, es decir, que miente mal. La causa de esto es que el actor no está realmente identificado con la emoción, o si lo está su instrumento, es decir, su cuerpo, no está respondiendo con entera libertad. Este error que en pantalla puede pasar desapercibido resultará sin embargo mortal en el teatro.

En el teatro toda la función se desarrolla en un gran plano general desde el patio de butacas, por lo que ninguna parte de su organismo puede estar desconectada de la actuación. Durante la grabación de una serie para televisión o una película puede suceder que un actor haga movimientos corporales falsos que delaten que está actuando. Sin embargo cuando se visiona esa misma secuencia, como aquella parte de su cuerpo estaba fuera de cuadro, esto no se aprecia y pasa desapercibido.

2 comentarios:

rbd(fanny)** dijo...

jajja ay k maJo no es por nada a mi me encanta como actua xD

y nada k le cogo sus consejiLLOs xD

me a gustado la entrada jaj xD un beso tata

Mis gustos and Joe dijo...

m encanto la entrada!!!!